Mostrando entradas con la etiqueta Cuba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuba. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de noviembre de 2010

Renacer


Después de un tiempo sin poder escribir, he regresado aunque con la misma propuesta de textos que me parecen interesantes compartir sobre temas o de Cuba del mundo. En esta ocasión te propongo un texto que intenta bosquejear un tanto sobre los problemas y desafíos que tiene la cultura frente a los medios digitales, Saludos a todos y volvemos a interactuar....

Una mirada digital a la cultura cubana



Por Roberto Miguel Torres Barbán y Giovanni Fernández Valdés


La Casa Cultural del ALBA fue la sede de la Jornada de la Cultura Cubana en Medios Digitales, que desde el 10 y hasta el 12 de noviembre, aglutinó a destacados intelectuales, periodistas, editores e informáticos. Hombres y mujeres protagonistas del acontecer digital de la cultura cubana coincidieron en los debates sobre el uso de las redes sociales, la preservación y socialización de contenidos en la web y los retos para Cuba de la utilización de las nuevas tecnologías.


Como parte del evento se otorgó, con la presencia del Ministro de Cultura, Abel Prieto, el Premio Palmas de Oro Digital para reconocer el trabajo de portales, publicaciones digitales, multimedias y secciones culturales de medios de prensa. El proyecto digital Esquife de la AHS fue galardonado en la categoría de publicación digital por difundir la obra de los jóvenes artistas y escritores. Según el jurado, esta condecoración se entregó por la coherencia de los contenidos que aparecen, por la eficacia en el diseño y la sensibilidad para enfrentar una tema cultural. Además, se concedieron distinciones al portal cultural Príncipe de la provincia de Camagüey, a la multimedia Raúl Roa, Cultura y Revolución, de la Universidad de La Habana y a las emisoras Radio Progreso, con la sección Fotografía Cubana y Radio Rebelde, por Cultura y Educación.


El encuentro, organizado por el Centro de Informática de la Cultura, CUBARTE, contó entre sus más destacados ponentes con el investigador Jesús Guanche, el poeta y ensayista Victor Fowler, los periodistas Luis Toledo y Rosa Miriam Elizalde, así como Víctor Casaus, director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Barau, entre otros.


Sin dudas, uno de los paneles que mayor debate suscitó fue el que moderado por Roberto Escobar convocó a reflexionar sobre el “Periodismo Cultural Digital en Cuba”. La Revista Jiribilla fue una de las propuestas, que como ejemplo a seguir, se tomaron en cuenta en el evento; Yinet Polanco y Yoan Hernández, creadores de este sitio brindaron una detallada explicación del mismo y de sus principales logros y restos.


En su ponencia Hernández convocó al uso de las redes sociales en momentos en que se habla de la de “una generación de la web 2 punto 0”, así como a que cada editor intente colocar en Internet la propia agenda del medio que representa.


Nuestra misión, dijo, es colocar contenidos incisivos e inteligentes, no quedarnos a la defensiva en el terreno de la información y pasar a la ofensiva, hacer uso de la ironía y el humor –lo que nos caracteriza a los cubanos; en fin, nuestro periodismo cultural debe parecerse a nuestro tiempo, sentenció.


Víctor Fernández, de la oficina de informatización, convocó a ser rigurosos en cuanto a lo que se “sube” a Internet en nombre de un medio, pues en ese caso dejamos de ser nosotros los que hablamos para hablar en nombre de muchos.


Sin dudas, el plato fuerte de la jornada lo constituyó la conferencia del director de la publicación La Calle del Medio, el periodista Enrique Ubieta, quien habló “en nombre un usuario de la red y no de un especialista, por lo que estas notas resultan algo así, como reflexiones de un receptor”.


Ubieta, quien además, es autor de una de las páginas personales más seguidas en el país, comentó que actualmente existen 112 millones de blogs en todo el mundo, y se crean más de 150 mil diariamente.


Estos, acotó, resultan una magnífica manera de crearse la ilusión de tener nuestro propio periódico personal, de mantener un continuo debate con uno mismo y la sociedad, así como también propicia el intercambio permanente de ideas.


El viernes 12 comenzó con el debate sobre La cultura cubana ante el reto de las nuevas tecnologías, con la presencia de Rafael de la Osa (moderador), Víctor Casaus, Víctor Fowler y Luis Toledo. El escritor y ensayista Casaus habló sobre cómo el Centro Pablo emplea la tecnología digital para compartir información no solo sobre la vida del autor de El soldado desconocido cubano sino de la labor para promocionar el arte joven.


Por su parte, tanto Víctor Fowler como Luis Toledo enfatizaron en los contenidos que se ponen en las páginas web y la manera en que los usuarios puede obtener esos datos. Según Fowler hace falta un pensamiento digital que permita crear una concepción sobre qué hacer y para qué hacer nuestros propios productos comunicativos, es decir que tanto cubanos como extranjeros que visiten la web no lo hagan por azar sino facilitar vías de información rápidas para que el usuarios sepa qué va a encontrar.


Toledo enfatizó que en la red existen innumerables sitios con datos, fotos, videos y que Cuba tiene que insertarse de alguna manera para poder transmitir sus ideas, su proyecto, pero tiene que realizarse de forma visible y creativa. Los sitios cubanos son en ocasiones rígidos, confesó Toledo, sin dinamismo, pero son problemas solubles.


Fowler afirmó que tampoco es oportuno para un país subdesarrollado pensar que con la tecnología se puede alcanzar el fin que uno desee sino que esta es medio que debe servir en la búsqueda de la verdad, la estética y la belleza. Analizó, además, el papel de las nuevas tecnologías en la sociedad cubana, en cambio de pensamiento que amerita a la hora de pensar una determinada estrategia política.

jueves, 17 de julio de 2008

Aquelarre: ¿Humor en serio?


Aquelarre: ¿Humor en serio?

Giovanni Fernández Valdés

Es una realidad que en cada edición del Festival Aquelarre no solo concurren personas ávidas del buen humor cubano, también es la oportunidad de observar en la escena a talentosos humoristas de todo el país y conocer sus nuevas propuestas y experimentaciones.

En algunas representaciones de esta última edición, sin embargo, se desaprovechó el espacio de la escena en función de la historia. Es decir, los personajes quedaron ahogados e inmóviles en un mismo entorno dramático lo que impidió tanto la dinámica entre puesta, actor y espectador, la interiorización e intencionalidad de lo que se pretendió contar, como un mejor empleo de las luces y el montaje.

Además, surgen problemas entre una escenografía ornamental y la pobreza del guión como en los espectáculos “Los Tres Reyes magos” y “Tres para sentencia”. En el primero, no existe una coherencia entre la búsqueda que emprenden Baltasar, Melchor y Gaspar para hallar al niño Pepito y el lugar en que se realiza: el malecón habanero.

Resulta lamentable que la “búsqueda” y la situación humorística se reduzcan a una serie de chistes que a menudo pierden el hilo de la historia que sin dudas partió de una idea original.

En el segundo, cuando los tres personajes relatan su vida, las entradas y salidas de los actores son abruptas, provocando una monotonía visual, además de que los diálogos y situaciones pierden la comicidad por lo previsibles y evidentes que se muestran.

Algunos espectáculos, sketchs y monólogos sorprendieron porque trataron, desde los temas cotidianos cubanos, cuestiones universales como el amor, el odio, las jerarquías, la libertad, entre otros, a partir del absurdo, la parodia y juegos metafóricos, mediante una comunicación con el público que lo hizo reír y pensar al mismo tiempo.

Por ejemplo, el dúo Cari Care con su propuesta Vivienda de bajo costo mostró un humor fino, inteligente y metafórico. De todas maneras, resulta inverosímil que cuando dos argentinos hablan sobre la construcción de una casa, de pronto comiencen a referirse de forma directa a los pinareños, a los santiagueros o a la urbanización en Ciudad de La Habana.

Tres temas se reiteraron en la mayoría de las propuestas: el sexo, los cubanos que no son de la capital y la vivienda. Fueron ― sin necesidad en la mayoría de los casos ― escenas obligadas en cada representación nocturna, e incluso algunos tan conocidos como los dos personajes orientales que llegan por vez primera al Aquelarre y se sientan de frente al público.

Ahora bien, ¿por qué en un festival nacional se realizan sketchs ya conocidos por el público que este anticipa y los “recita” junto a los humoristas?

No obstante, existieron momentos de comicidad e ingenio como en el espectáculo Mentes Borrascosas la escena del asesinato de un supuesto director de música de cabaret. Una situación de absurdo llevada de la mano por el reconocido actor Kike Quiñones, con dinamismo escénico y la música del grupo Pagola la Paga lograron que los espectadores disfrutaran de la propuesta.

Sería justo resaltar, además, en Vivienda de bajo costo el momento en que una cotorra decide mudarse pero no sabe cómo ni para dónde, y comienza a reflexionar sobre diversos temas tanto cubanos como universales.

Este Festival Aquelarre ha mostrado que; si bien se precisa de más profundidad en algunos guiones, complejidad en la puesta en escena y un mejor trabajo actoral, en el país se intenta un “humor en serio” en el país y donde lo más fabuloso sigue siendo el agradecimiento del público.

miércoles, 11 de junio de 2008

En Flandres: la misma guerra, otro amor



Cuando el mundo parece dominado por las guerras, los odios y las venganzas, aún queda el amor para sobrevivir, no “el puro” de una mediocre comedia hollywoodense sino el que podría existir entre dos personas alienadas por la cotidianeidad que los invade y los subsume en un dolor que no muestran con palabras, pero sí con las miradas y los gestos. Quizás, sea este el mensaje que desea compartir el director Bruno Dumont con su película Flandres en el XI Festival de Cine Francés que se muestra en la Isla hasta el 29 de junio.

El guión busca desentrañar de forma directa y “dura” el perfil psicológico de los personajes para que las acciones estén relacionadas directamente con los pensamientos y maneras de interpretar lo que les rodea. La trama se desarrolla en dos contextos en apariencia distantes: en un pueblo de campo de Francia y en una guerra en un país del Oriente Medio.

Demester ―joven granjero de Flandres, interpretado por Adélaïde Leroux, vive en un lugar en el cual no encuentra ni futuro ni esperanzas y solo desea tener relaciones sexuales con Barbe, una muchacha esquizofrénica protagonizada por Inge Decaesterker― es reclutado por el ejército galo sin saber por qué ni para qué debe pelear y decide junto con otros soldados escapar y regresar a su región natal.

Dumont, quien mereciera por este film el Gran Premio del Jurado en Cannes 2006, intenta dejar una idea sugestiva a medida que la cinta transcurre: escapar de la guerra no significa necesariamente que esta no se haya apoderado de la conciencia y la domine.

En la fuga los personajes van dejando muerte, violación, despojos, es decir no han podido librarse en el pensamiento de lo que huyen. Su ejército es el invasor, pero el que se defiende es capaz de vengarse con la misma crueldad del agresor y asesinar a sangre fría.

Flandres nos abandona en un callejón sin salida, pues en el pueblo de Demester los suelos son tan áridos como en el campo de batalla, su gente (sin futuro) es áspera, vengativa y violenta como los dos ejércitos. Mientras, Barbe vive alienada, impaciente por la llegada de los soldados, sufre una crisis nerviosa que sus padres no comprenden y la reprimen cuando conocen que está embarazada y a todas luces no se sabe de quién.

La utilización del sonido es básica en la estructura del film porque se emplea como una segunda narración y es un personaje más dentro de la historia: se dirige hacia lo que no pueden decir las palabras, el paralelismo entre la guerra y la paz, la desolación y la “armonía”.

Aunque la edición, sin dudas, está en función del sonido y del intento de igualar en espacio y tiempo los dos lugares en los cuales ocurre la acción, se torna contraproducente porque vuelve la cinta bastante lenta y densa, y en ocasiones, el espectador pierde el hilo argumental ante imágenes que una y otra vez se reiteran.

En Flandres, el amor aparece al final cuando el personaje llega al poblado con la culpa de haber abandonado a sus compañeros mientras huían y se encuentra con que Barbe ha abortado.

Sus miradas son cómplices, las palabras no existen, aparece el sexo violento sin satisfacción, y escapan uno del otro alienados y afectados por la guerra y por el modo de vivir que llevan -sin dudas aparece la tesis de que el capitalismo como sistema es la agresión perenne al hombre y provoca el odio entre ellos- y balbucean, mientras se abrazan, que se aman. Barbe observa al cielo con el rostro pálido como si fuera su único refugio, quizás Demester no fuera el amor que soñaba, pero sí el que le tocó vivir y sobrevivir en un mundo convulso y distante.

Se renta esposa

Se renta esposa (2005) del director Eric Lartigau es una comedia de situaciones y equívocos en las que Luis, un hombre maduro dominado por su madre y sus hermanas, se ve obligado a conseguir una mujer y decide pagarle a Emma para que represente el papel, pero terminan enamorándose.

Luis, protagonizado por Alain Chabat, es un hombre superficial que banaliza al sexo opuesto y lo discrimina, a la vez que le crea perfumes y prefiere los amores fugaces mientras que Emma es existencialista y segura de sí misma.

El film logra momentos originales cuando Charlotte Gainsbourg debe realizar dos papeles, la mujer perfecta y la diabólica. Es decir, el público se identifica de inmediato con los protagónicos porque actúan acorde a la situación, con profesionalidad y sin alardes dramáticos. De hecho, la película de las tres candidaturas que obtuvo a los Premios César, dos fueron otorgados al mejor actor y a la mejor actriz.

La cinta se mueve en dos planos narrativos que el director lleva con acierto, además, como las escenas y situaciones no se ven ficticias ni superpuestas monótonamente divierten al espectador que es el objetivo de Se renta una esposa.